miércoles

Violeta

He decidido irme. He encontrado lo que no estaba buscando y en mi nuevo conocimiento, he encontrado la paz de no estar acá.

He intentado irme más de una vez, siempre con una idea falsa para quedarme. ¿Por qué me gustará tanto volver a caer? No, no estoy amañado.

Me han medicado, me he medicado. Me han tratado, lo he intentado. ¿Qué clase de obstinación es esta?

Ella se ha ido, aún no comprende mi punto de vista... no sé, siento que terminará por entenderlo. Supondrá que pensaré en ella cuando me vaya, pero no. Pensaré en nosotros.

He decidido irme. Tengo tan poco qué perder, que le vamos a ayudar a ella. Piensa que tiene mucho por perder y no, realmente terminará sola, viendo con mis ojos, recordando mi luz, halando el gatillo que tengo en mis manos.

viernes

HER en cuatro partes


Segunda parte:

Ya habíamos comentado el hecho de no poder ver una película de corrido, si no corriéndonos. Quería verla, quería saber qué pasaba, pues hasta donde llegamos no había ni desenlace y pude crear muchos finales, todos iguales de inciertos.

La puso, la vimos. Ya no la tenía en la alcoba, seguramente no estaba llamando su atención, pero aun así la puso, aun así no pregunté.

La soledad del personaje, el ser querido alejado por actos propios, el recuerdo de su todo y la verdad cruda de tener que dejar parte de cada quien atrás… parte que ya no nos pertenece y se queda anclada al cuerpo de otra persona. Tuve miedo de perderlo, tuve miedo de que me dejara ir. No quise llorar, entonces lo abracé.

En la película se ve una tristeza, una necesidad de compañía, de aceptación, de ser correspondido, buscado. 

De pronto, me di cuenta que lo tenía realmente a mi lado, después de tanto tiempo, estaba ahí, abrazándome, sintiéndome, y yo soy suya, yo ya no me pertenezco, no porque él mande sobre mí, sino porque él es parte vital de lo que soy, de lo que quiero.

La segunda parte pareció durar, esta parte ya tenía hilados más claros… sin embargo, me fui. Mi mente desapareció rápido, se quedó lejos un buen tiempo, oía la música de la película, la relacionaba con mi sentir: Yo ya no quiero si no es con él.

Hombres mejores hay, seguramente expectativas más claras, mejores caminos, vida más fácil, más tiempo para disfrutar… yo nunca he querido eso, yo quiero un cuento, él es mi cuento, mi inspiración para esa zona desaparecida y oculta, para aquel lugar que escondo: Mi último pedazo de humanidad, la que no se puede definir.

Volví a donde tenía que estar, volví con su voz diciendo: Quiero hacerte el amor. No creyó que lo aceptara así, él no sabe que me moría porque me lo pidiera, porque estaba que lloraba de amor. Me lo repitió, me lo aclaró… claro que volví a aceptar.

No es erótico, no es para escribir… Miento, sí es erótico, tal vez más que lo anterior, si lo puedo escribir, tengo las palabras claras porque esos recuerdos no se esfuman, ni se inmaterializan, pero no lo haré. Algún día, cuando viva con él, cuando estemos en plena construcción de nuestras vidas, cuando tenga que pensar en nuestro hijo, lo escribiré. Me tocaré, llegaré al orgasmo, lloraré, iré a verlo dormir o leer… me abrazaré a él, se lo dejaré en un sobre y será un abrebocas para volver a hacer el amor como nunca.

No terminamos de ver la película. Nos repetimos varias veces cosas que nos competen, porque por más abc  que sea, sólo los dos lo entendemos como realidad. Quedamos en una parte peculiar, en el vínculo desesperado, en la transformación, en los celos de la máquina… nosotros comenzamos en un punto interesante, solos, perdidos, sin quererlo… sin buscarlo… sin ser una ilusión… siendo un sueño que perduró más allá de la alarma del despertador.

Buenos días, mi amor.
Buenas noches, mi vida.

Feliz día, Mi sueño… yo te daré mis colores, yo te pintaría los cuadros más bellos… yo sería dios para darte un nuevo mundo en lo que nos tardemos en hacer el amor. Yo olvido el mundo cuando estoy a tu lado.

Lloré cuando terminamos, nunca lo había sentido. Una alegría melancólica, un temor extremo por perderlo y un júbilo por tenerlo. No se dio cuenta, lo abracé, lo besé de nuevo y de nuevo.


Nos cubrimos los ojos, no quisimos ver el final de la película, el minuto y medio que restaba después de aquel momento, que no volverá… 

HER en cuatro partes



Primera Parte

No llegamos a los 20 minutos. Sólo disfrutamos de esa escena del gato muerto. Celebramos estar ahí juntos, retorcidos, calientes, sucios y degenerados.

Me tomó por sorpresa, sorpresa que recibí con mi boca bien abierta. Me tomó del cabello, cabello que haló y moldeó para acercarme a su pene y mover mi cabeza a su ritmo, para provocar en él la mayor excitación. Le dije claramente que deseaba algo, se lo dije mientras respiraba un poco agitadamente: “Quiero que te corras en mi cara”

No íbamos aguantar tanto tiempo, así que me senté encima de él tan despacio que sentía como me iba clavando y me iba abriendo. Mi sexo húmedo permitió que mi orgasmo se aproximara rápidamente, entonces fue el primero, el segundo, el tercero... y hasta su entrepierna estaba lavada por mis líquidos.

Sus palabras, su voz, su gemido combinaban con los míos, a tal punto que mi cerebro parecía inundado de las drogas más potentes conocidas por el hombre, esto me llevó casi en sueños a ponerme en cuatro en frente de él y volvérsela a chupar. Le gustó, me gustó. Me miró, me morboseó, me tocó, me botó en la cama ante él, ordenándome que le abriera las piernas y al hacerlo, me penetró de nuevo. Adentro, afuera, de nuevo adentro, de nuevo afuera… Gritó: TOMA, ESTO ES TUYO. Salió tan rápido que al abrir los ojos sólo pude ver que su verga estaba en mi cara, manchándome la boca, los labios, los lentes de leer que no quise quitarme cuando comenzamos a follar.

Agitados, sudando, ardiendo, retumbando en las paredes esas palabras “sucias” que habíamos usado, no me advirtió lo que seguía, así que descansando boca abajo me di cuenta que me abrió en par las nalgas, me dio un par de golpecitos, limpió el resto de semen con mis piernas y volvió a penetrarme tan sorpresivamente que mi orgasmo fue preciso, inmediato, húmedo y estremecedor.

Abrí más mi culo a él, más abierto para que lo viera. Levanté los brazos, despejé mi espalda, mordí su ropa que terminé manchando. Me tomó de las caderas, me apretó más y más… volvió a correrse.


Esa fue la primera parte de HER… dormimos, no pudimos seguir. Claro está.

sábado

De las lecturas de OLIVER SACKS

"Purdon Martin derrochó una energía y un genio infinitos para proyectar toda una gama de mecanismos y de métodos destinados a que hasta los parkinsonianos más gravemente afectados llegasen a conseguir una normalidad en la postura y en el paso: líneas pintadas en el suelo, contrapesos en el cinturón, marcapasos con un tictac escandaloso para establecer la cadencia del paso. Aprendió para ello siempre de sus pacientes (a los que está dedicado además su gran libro). Fue un investigador profundamente humano, y en su medicina la comprensión y la colaboración fueron fundamentales: paciente y médico eran iguales entre ellos, estaban al mismo nivel, aprendían el uno del otro y se ayudaban uno a otro y se ayudaban entre ellos para llegar a nuevos descubrimientos y nuevos tratamientos". 

No obstante, parece ser que con respecto pasa el tiempo y avanza la tecnología, este sentido se pierde de manera incontrolable, provocando, no solo una desintegración del sistema de salud, si no la desproporción entre la majestuosidad de la inteligencia y la banalidad decadente de la información fácil y la fama barata.



viernes

Hasta Mañana

La excitación era tanta que se presentaba como un dolor pélvico, suave, exquisito, incómodo;
un dolor que no desaparecería por más que amainara la erección o que pensara en otra cosa, un dolor
que advertía que no hay vuelta atrás. En mi mente sólo existía una imagen, que acentuaba mi dolor y
hacía que el sudor escurriera en mi cuello: Su pecho cubierto de blanco semen y un orgasmo emergiendo
en su aliento.

Abrí los ojos y estaba ahí, en mi cuarto, exhausto, respirando agitadamente y así, quede dormido, con el deseo de verla e imaginando sentir sus bragas húmedas
" ... "

domingo

260813

La mierda de los baños de Colombia me parece, más que asqueroso y pegajoso, una corta espera para esa montaña de contaminación absurda que baila y ríe en  las ojeras de cada persona, entonces me revuelve las tripas la nauseabunda imagen de mancha en mi ropa cada vez que algún personaje desconocido me da la mano o me roza en un bus o peor aún, en un centro comercial.
Entre tanta mierda que soñaba con el color amarillo derretido a su alrededor, había una nena… una nena de mejillas redondas y bien delineadas. La nena de cabellos despeinados y castaños que simplemente era yo de pequeña. Una nena de vestido color rosa palillo y un tris de canela manchada en su chaqueta re gordeta rosada de rositas… así era yo. En verdad era yo para mí ahora la representación diabólica del futuro leído en los ojos de una gitana y la figurita frágil que tenía las manos encima de la mesa contando las comunicaciones de los nervios que inervaban cada parte de mi pequeño cuerpo… era yo para mí ahora, la representación de las muñecas de porcelana que dejaba caer, solo que, ellas se rompen al contacto con cualquier suelo, yo, sin embargo, me sigo cayendo sin romperme de una vez.
Yo estoy de pie, frente a un espejo, sólo me veo detenidamente por como estoy vestida… porque es como si fuera la enésima vez que me veo vestida así en mis sueños. El espejo se comienza a ver distorsionado, en cuanto la nena lo cruza, siempre con su mirada fija en mí.
Yo no sé quién es ella, pero reconozco mi chaqueta. La nena se acerca muy lento, tanto que no puedo mantenerme de pie para esperarla. Me arrodillo ante ella y solo quiero hacer lo que siempre hago con un niño, impresionarme de su maravillosa edad mental… pero ella no responde a mis risas, a mis gestos, que cada vez, comienzan a hacerme más serios y confusos. ¿Por qué no puedo hablar?
Por fin la nena me ha sonreído y de un disparo, ha corrido hacía a mí sonriendo diabólicamente como las muñecas que odiaba de pequeña… soy yo.
Sus pies han trepado mis piernas, sus manos han tomando mi rostro y lo último que veo, son sus dientes con sangre, recordándome un accidente de automóvil.

Sus manitas… mis lindas manos de nena… ella, yo, me ha, me he arrancando los nervios ópticos… como si yo tuviera nervios gruesos agarrando mis globos oculares… ella, yo, me ha, me he arrancado los nervios que aprietan mis ojos, los temporales superiores del ojo izquierdo y el nasal superior del derecho… mis ojos han quedado intactos, pero ahí está la causálgia interna mientras me despierto y mis ojos ven con dolor. Solo pido que mis núcleos geniculados laterales estén intactos.

13

La susceptibilidad era el punto más bajo de la razón necrótica de la situación de la furia. Así mismo, los escandalosos comentarios de aquel suceso la obligaban a entrar a un proceso de ansiedad, en donde las marcas de fluctuación, variaban constantemente sobre sus hombros. Sabía que era ciclotimia extrema y que no había que hacer, puesto que se negaba a compartir la idea de los demás de ingresar a un hospital por sus trastornos. No había nada que hacer, ya era demasiado pernicioso para comprobar cualquier teoría de lo absurdamente doloroso. Ahora, se me hacia fantásticamente degradable, el hecho de que su piel se erectara tan fácilmente, provocando en mi una fijación casi sexual al pensar en sus pezones… Ya no era nada prudente seguir alcanzando el tacto de su tobillo, la mordida de la esquina y un beso fluorescente que ya no me era atractivo. Buscaba inútilmente una excusa mas para deshacerme de eso, justificando mi delirio con una carga de conciencia moral y conceptual. Necesitaba de un problema mínimo para consumir un psicoactivo y presentarme ante mí como uno más.
Una razón me arde más… Hasta ayer, no me habías dejado ir.

jueves

Te llevo a Sevilla

Con tu última respiración cerca mío, el deseo creciente se ha puesto a gritar de ira: "Te desprendes y a mí no me importa si no desearte". Señor, dígame cómo no desearle, si mis labios apuntan a los suyos y mi piel a sus manos.



Morente y mi vida pasa como rosas a espinas y Sevilla a Tarragona

domingo

...Deseos...

De pequeñas, les enseñan a ser madres y esposas, a jugar con cocinas y planchas. Les enseñan a ser princesas, a no dañar su esmalte artificial de uñas, a usar el vestido más hermoso y a mirar con ternura el enemigo. Les enseñan a amar, a ser delicadas, a dejar cosas obscuras y fuertes a los barones, a peinarse, a verse bellas. Les enseñan el maquillaje, las prendas y los accesorios. Usar colores claros y cosas irreales y tiernas para definir quienes son. Les enseñan a amar la vida, odiar la muerte, amar las caricias, odiar los golpes. Les enseñan a ser rescatadas. De pequeñas, las niñas y las adolescentes sueñan con bodas y amores platónicos, pero yo, sólo tenía fantasías corporales con hombres que me atraían, no importaba qué tan cercanos o posibles eran. Con el paso de los años, esas fantasías se convertirían en deseos peligrosos que a la larga me llevarían a donde estoy ahora.

Desde pequeña me gustaron los mmovimientos, la fuerza, a rescatar y morir antes de ser rescatada. Me gustaba lo obscuro, las letras y no las prendas. Desde muy pequeña, preferí la sensualidad a la ternura y a mirar a mi enemigo con venganza. Desde pequeña viví un infierno, por eso no amaba nada y respetaba la vida y la muerte.

Desde pequeña me obsequiaron un libro en blanco y yo escribo en él lo que me plazca, lo que quiero realmente para mí. Desde pequeña, mantuve la calma y cerraba los ojos.

Me llamo Realidad y pulso con músculos y sangre. Tengo piel y la somatización de la región cerebral correspondiente.

Salomé

viernes

Ridículo

Ridículo, es un término que define “algo” de lo que provoca risa. Viene del latín rículus, que viene del verbo rídere, que significa reír, junto con el sufijo culum, que dejaré a consideración individual de su propio significado.

En verdad, ridículo, es una palabra, de dos vocales “i”, que se distinguen de la tilde, otras vocales y letras, que a su vez, se distinguen de la sociedad, porque aunque falto de lógica social, política y religiosa, se despega del razonamiento vulgar de las pobres mentes que he tenido que conocer en mi época, por ende, ese ridículo, contiene la escena de la divina comedia, en donde el mortal pasea por el infierno como si fuese el cielo.

Es, pues, la relación dicotómica entre el cerebro y el cuerpo, que contiene la palabra absurda del “querer” inherente al “desear”.


No siendo más, me dispongo a reír, porque tanta risa con sufijo culum, me provoca, me tienta y me llama a decir: Buenas noches, mi a-razón...

miércoles

De sus manos

De sus manos tomé el universo y lo volví un cubo para guardarlo en el estuche de mis gafas. Saqué mis antiparras,y el cubo se pegó en el lente izquierdo y se coló por la mancha de mi pupila, que me dejó fotosensible esa tarde que salí a verme con él. Me puse unas gafas obscuras, así que pasó a mi lado y no me reconoció, indignada, salí de ese parque, llorando, por donde se salió aquel universo. Las lágrimas, cayeron en mis labios y mi lengua saboreó el universo. Él notó mi espalda, salió corriendo a tomarme del hombro. Me preguntó si estaba molesta, lo negué. Me besó, así que el universo fue a sus labios, a su boca, a cada milímetro de sus arterias, a cada víscera y órgano... Llegó a su cerebro, el universo modificado por mis ojos, entonces, él pensó. Pensó, mientras yo hablaba, mientras lo tocaba, mientras lo sentía. Para cuando mi universo daba la vuelta, el descubría el fuego, para cuando yo encontraba las partículas de la ciencia, él fabricaba la flecha... Para cuando yo destruía el mundo en mis neuronas, él volvió a crearme la tierra y no permitió que cayera en la siguiente dimensión: La locura.



viernes

NINFOMANAS

"Ninfomana, es el nombre que le ponen los hombres, para hacer sentir culpables a la mujer, por sentir placer" El diario de una Ninfomana

El ninfomanismo, se define como la adicción al sexo, por parte del género femenino. El satirismo, es la misma adicción, pero proveniente del género masculino.

Esta adicción está dada por varios factores y ligada a muchas expresiones de al sexualidad. Fetichismo o no, las mujeres que experimentan este "trastorno", recurren a ciertos estímulos, para satisfacer su necesidad de placer.

Se ha reconocido un tabú marcado por aquellas mujeres que tienes esta adicción al sexo, por tal motivo, es algo lo que se habla, bajo cuerdas y de lo que se sabe poco o nada desde todos los puntos de vistas posibles, ya sean neurológicos, psicológicos, sociales, evolutivos, entre otros.

Este placer del que hablan estas mujeres, no es un placer que involucre sentimientos, puesto que es fisiológico, orgásmico. Por tal razón, se debe considerar que no sea un estímulo ligado al nervio pudendo, si no que los sentidos completos están en una cúspide que necesita de estimulación.

Se han reportado casos (pocos), de mujeres que desean saciar su necesitad orgásmica, pero que deben experimentar antes algún otro estímulo, ya sea visual, auditivo, olfatorio, gustativo o táctil.

Todos los órganos de los sentidos, están indirectamente conectados a la amígdala cerebral, que es la parte cerebral encargada del sexo.

Si esto es una enfermedad, es una enfermedad compleja o un placer inmenso, que compromete estimular variadas regiones cerebrales y por tanto, es mejor que aprender matemáticas



Tunicados

Hasta hace poco tiempo, los Tunicados eran un grupo de "animales" poco identificados y conocidos, sin embargo, en el área de neurociencias, hay un interés particular por estas criaturas.

En el mundo que no conocemos los terrestre, el acuático, existen diversas formas de vida que con mayor o menos experiencia, logramos confundir e ignorar.

A simple vista, los tunicados parecen ser un tipo de plantas, coloridas y llamativas, pero resulta ser, que estas forma de vida se trata de una especie animal, que sarcásticamente, nos ayuda a comprender cosas que pasan hoy en día en la sociedad.

Los tunicados hacen parte de la familia de Chordatas, que hacen parte de animales vertebrados, quienes presentan un tipo de movimiento particular. Su nombre proviene de la túnica que segrega su cuerpo, que es nada más, que una substancia celulósica. Estos animales son hermafroditas. Su fecundación al ser externa, presenta gametos, que al completarse la fecundación, formarán un cigoto que se convierte en larva. Morfológicamente, esta larva parece un renacuajo.

Estas larvas nadan, y tienen una vida pelágica, eso quiere decir que vive lejos de la orilla, hasta que adoptan una forma de fototropismo negativo, que las obliga a descender hasta muy al fondo. Por una metamorfosis retrógada, la cola de estos tunicados, desaparece y sufren una inversión de su postura, que hace que se "abra" un sifón y reorganice su estructura, para así, adoptar una vida adulta.

En pocas palabras y para resumir la parte importante que corresponde a la neurociencia, los tunicados aprenden a moverse y desarrollan un sistema nervioso que les permite el movimiento y la capacidad de encontrar un buen lugar para adoptar su vida adulta. Así pues, este es un aprendizaje rápido, evolutivo, necesario que termina en involución y en pérdida del "aprendizaje" porque ya ha conseguido su fin vitad, mantenerse en un mismo lugar por el resto de su vida.

Estos animales, no estan muy lejos de la realidad, puesto que a medida que la tecnología se impregna en nuestras vidas, el cerebro humano se vuelve un tunicado, el cual posee información y desarrolla una serie de actividades, actitudes y pensamientos, por un aprendizaje rápido, que se perderá, cuando haya finalizado su cometido, que en la mayoría de las personas, sería presenta un parcial, presentar una exposición, conquistar al sexo opuesto, entre otros.




Gracias

Síndrome Cerebeloso

El síndrome Cerebeloso, es un trastorno neurológico específico del cerebelo. Esta enfermedad mostrará signos y síntomas específicos para que el médico pueda realizar su respectivo diagnóstico. Ésta, es una enfermedad que se presenta en cualquier etapa de la vida y tiene diversas etiología y con un tratamiento oportuno, podrían disminuir las complicaciones.

El síndrome cerebeloso se presenta por isquemias, AIT, ACV, traumatismos o simplemente de manera congénita. La etiología más prevalente en la infancia, es el síndrome de Chiari, en el cual, el cerebelo y parte de la médula espinal salen a travéz del foramen magno; así pues, otra etiología es el meduloblastoma del vermis, en pacientes entre los 5 y los 10 años. En los pacientes adultos, la causa más frecuente es el accidente cerebro-cerebelo vascular y el traumatismo.

Existen una sintomatología que simula la enfermedad del síndrome cerebeloso, que es el edema cerebral, en le cual, al presentarse los signos francos del síndrome cerebeloso, el paciente presenta un alto riesgo de muerte.

Sígnos y síntomas:

El cerebelo hace parte del sistema nerviosos central y está situado en la case del cráneo, por debajo del lóbulo occipital. Este órgano, controla (mayoritariamente) las funciones vestibulares del humano, así como la coordinación, los movimientos alternos, entre otros.

Para diagnósticar un paciente con síndrome cerebeloso, se necesita de una historia clínica impecable y un examen físico cuidadoso y minucioso.

El paciente puede presentar alguno de estos signos

1. Ataxia cerebelosa: En la marcha, el paciente ampliará su base de sustentación, por tanto, la marcha pareceá la de un borracho y se hará dificultosa para el paciente.
2. Hipotonía: Al pedirle al paciente que haga fuerzas opuestas al examinador, se encontraran fuerzas disminuidas y por tanto, reflejos osteotendinosos disminuidos, así como un Steward Holmes positivo.
3. Disdiadococinesia: Dificultad para realizar movimientos alternos en una velocidad normal
4. Hipermetría: Corrección exagerada para la precisión de los movimientos de motricidad fina.
5. Palabra escándida: El paciente hablará con un tono de voz elevado y escandaloso
6. Temblor intencional: Al estar en reposo, el paciente permanece "normal", pero al realizar un movimiento, presentará movimientos involuntarios, determinados como temblores, en los miembros en movimiento.
7. Nistagmus: Alterada la coordinación, el paciente presentará movimientos involuntarios y rápidos de sus ojos.

Estos son los sígnos más importantes para el diagnóstico de un síndrome cerebeloso.


Leonardo Hernandez, Neurología en urgencias, 2005. Hospital de San José